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La movilización campesina, preludio de la segunda independencia

La Organización Sindical ASCONTROL se solidariza con las exigencias y reivindicaciones del campesinado colombiano; pequeños y medianos propietarios, agricultores, y jornaleros; Todos, enarbolan las banderas de defensa de la soberanía nacional y la seguridad alimentaria y de rechazo a las consecuencias nefastas del proceso aperturista iniciado a comienzos de los años 90 y consolidadas con la firma de los Tratados de Libre Comercio.

Con la firma de dichos tratados el agro colombiano literalmente ha sido quebrado, se ha empobrecido aún más a nuestro campesinado, arrinconándolo frente a la avalancha de productos que están ingresando de otros países, dejándonos un sector agropecuario inerme, la soberanía alimentaria resquebrajada y una producción agroindustrial ad portas de la quiebra.

“En Colombia el tal paro, no existe”. Esa frase insultante de quien dirige los destinos del país, retumba aún en los oídos de todos los campesinos colombianos, ante las duras condiciones que les impuso el TLC que desde el alto gobierno se vio y vendió siempre como la solución a todos los problemas del agro y la economía en Colombia.

Hoy, cuando vale más un botella de agua colombiana envasada por los gringos de Coca Cola, que una botella de leche, ordeñada a las cuatro de la mañana por campesinos colombianos, es cuando caemos en cuenta de que los tratados suscritos, son armas mortales para la economía y han sumido en la más absoluta pobreza al campesino, destrozando aún más su ya empobrecida suerte financiera y, en conclusión, su vida.

Desde quienes “cometen delitos” por no comprar las semillas genéticamente alteradas de Dupont o Monsanto que vende el ICA!”! hasta los que deben botar la leche porque los costos no dan ni siquiera para sacarla al mercado, no reciben del alto gobierno sino falsas promesas y de las “autoridades”, ataques verbales y físicos, sin justificación alguna, hoy que por fin, estallaron y se atrevieron a reclamar sus derechos.

Solo basta ver los videos que a riesgo de su propia vida están haciendo los campesinos inermes, que ven cómo se acercan los pelotones de asesinos oficiales (léase ESMAD), a sus viviendas a destrozar las semillas (las mejores) celosamente guardadas, para mejoría de la siguiente siembra, o a las viviendas humildes de mis campesinos boyacenses y de todo el país, a reprimir el clamor de un poco de justicia en el trato, en comparación con la genuflexión al capital extranjero, un clamor que creció y se convirtió en grito, como el de la independencia, que ahora resuena y se replica en muchos rincones del país.

En televisión, el Jefe de Estado, gangoso, y acompañado de antiguos o nuevos “colaboradores”, desmoraliza y desnaturaliza el movimiento social, casi sin entender el alcance de sus palabras y de que estas se convierten tal vez, en la más grande afrenta oficial contra las acciones que valientemente han emprendido los campesinos.

Trata entre otras cosas de desdibujar la idea de la protesta y busca acallar al pueblo a punta de gases y de bala, como en las épocas más aciagas del país, con la manida frase de que no se sienta a dialogar mientras haya protestas y bloqueos. No quiere entender el Presidente de la República que cuando los campesinos protestan y bloquean y cierran vías; es porque las del diálogo están CERRADAS y entonces no hay otra salida que la de hacer explotar un conflicto que ya no pueden resistir.

Los órganos públicos que tantos estudios hacen, deberían pronunciarse de una buena vez, con honestidad, en torno a las consecuencias desoladoras de los TLC´s que se siguen firmando para llenar al país de chucherías chinas, de semillas de maíz o de trigo, o arroz, deformadas genéticamente, de leche en polvo que no es más que lacto suero revuelto con un poquito de leche y muchos químicos, en vez de callar, para luego, en la comodidad de las sillas de las casas de nuestros “dirigentes”, ver por televisión una película que creen ajena y que por lo mismo, poco les importa.

Por eso, respaldamos totalmente la causa campesina, que es nuestra propia causa; rechazamos de manera absoluta la conducta de los policías a quienes mandan a atacar a su propia familia, que son los campesinos de Boyacá, de Santander, de Nariño, del Cauca, del Valle, de Colombia. O cuántos policías hay hijos de Ministros, Presidentes o Altos Comisionados.

Por eso desde hoy la ruana campesina se convierte en la bandera y estandarte de la dignidad, por ello y aunque esta sociedad de pendejos (como dijo Facundo Cabral), nos impida a veces ponernos una, debemos llevarla en el corazón y en la mente, porque cada campesino que la lleve será mil veces más digno que cada dirigente que intente aplastarlo.

La movilización y protesta social agraria y popular reclaman de todos y todas acciones que traspasen los comunicados de solidaridad y de rechazo de las agresiones de las que han sido víctima los campesinos que ejercen su legítimo derecho a la protesta: Exigimos del Gobierno Nacional el establecimiento de mecanismos y herramientas para dar pronta solución a los problemas estructurales del agro colombiano. A los partidos y movimientos políticos demócratas, revolucionarios y progresistas y al conjunto del movimiento obrero, sindical y social les hacemos un llamado para movilizarnos en una gran jornada nacional de protesta agraria y popular que supere el inmediatismo, la desunión y los intereses particulares y sectoriales.

La movilización agraria y popular debe ser pacífica pero contundente y no debe ceder ante las provocaciones que pueden ejercer personas interesadas en deslegitimar la movilización agraria y popular. Los trabajadores del control fiscal somos parte activa de la problemática, nos corresponde no solo develar las causas estructurales del problema agrario colombiano, plantear soluciones sino que debemos acompañar la movilización social. VAMOS TODOS AL PARO!

Bogotá D.C. agosto 26 de 2013

 

 

ASCONTROL JUNTA DIRECTIVA NACIONAL

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