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Proyecto de ley, de mucho ruido y pocas nueces

Compañer@s

El articulo que se encuentra a continuación fijo mi posición frente al proyecto de ley que busca devolverle a  las fuerzas militares  el derecho al voto.  aducen que muchos ejércitos del mundo lo tienen establecido, sin que por ello la fuerza pública sea deliberante. Tal el caso, por ejemplo, de Inglaterra y los Estados Unidos. Pero es que nosotros no somos gringos, ni anglosajones, y es un error,  considero, compararnos  con estas culturas donde el grado de corrupción es baja o al menos “reducida a la mínima expresión”, se debe legislar es acorde con nuestra idiosincrasia, costumbres y porque no decir “vicios políticos”; somos un pueblo que desde hace décadas viene sumergido en un espiral de violencia política,  donde las fuerzas militares han sido actores fundamentales del conflicto, necesitamos resolverla cuanto antes, para bien de la economía y los colombianos.

Espero que lean estos renglones y digan algo al respecto, para que no se inutilice el opinadero.

Uds, saben …."órgano que no se utiliza se atrofia”.

Con sentimientos de gratitud y aprecio

Salvador Moreno Vásquez

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 PROYECTO DE LEY….. DE MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

La Fuerza Pública,  tiene entre sus funciones principales la del mantenimiento del orden y las condiciones necesarias para el libre ejercicio del derecho y las libertades públicas, el asegurar a los individuos una convivencia pacífica dentro del territorio nacional y guardar el orden público interno; es decir, perseguir y capturar a los delincuentes. Y como característica esencial: no ser deliberante, es decir no se puede sindicalizar, no se puede reunir fuera del orden de la autoridad legítima, sus miembros no pueden sufragar mientras estén activos en el servicio y en ningún caso pueden intervenir en actividades de partidos políticos. Así lo dice la constitución y la ley y así se mantiene.

Pero el  partido de la U con un proyecto de ley, busca que las fuerzas militares recuperen el derecho al voto. Se aduce que muchos ejércitos del mundo lo tienen establecido, sin que por ello la fuerza pública sea deliberante. Tal el caso, por ejemplo, de Inglaterra y los Estados Unidos. Pero es que nosotros no somos gringos, ni anglosajones, y es un error,  compararnos  con estas culturas donde el grado de corrupción es baja o al menos “reducida a la mínima expresión”, se debe legislar es acorde con nuestra idiosincrasia, costumbres y porque no decir “vicios políticos”; somos un pueblo que desde hace décadas viene sumergido en un espiral de violencia política,  donde las fuerzas militares han sido actores fundamentales del conflicto, necesitamos resolverla cuanto antes, para bien de la economía y los colombianos.

Por ello es inoportuno, inconveniente, y oportunista.

Los militares en servicio activo pudieron votar hasta el gobierno de Enrique Olaya Herrera, cuando un proyecto emanado del Ejecutivo se convirtió en ley de la República. Se fundaron los dos órganos del poder público, y la Corte Suprema lo halló exequible, en que la disciplina militar y la estructura de las instituciones castrenses podría inclinar al subordinado a votar según criterio de su comandante. Así ocurría cuando los cuerpos salían a votar en formación, sin que se necesitara escarbar mucho para saber por quién lo hacían.

El Acto Legislativo No. 1 de 1945 elevó esta ley a precepto constitucional, introduciéndolo, precisamente, en el Artículo 168 que prescribe que La fuerza armada no es deliberante. Es decir, se consideró que existía inseparable conexidad entre voto y deliberación en materias de política partidista que es, precisamente, donde la veda de injerencia militar es, y así debe mantenerse, absoluta.

A pesar de los intensos debates que se dieron para las reformas de la  Constitución del 91, este precepto se mantuvo, para bien de los colombianos, y así quedo reglado: (ver capítulo VII Art. 216 y SS).

En un país intensamente politizado como el nuestro, levantar la prohibición constitucional de votar mientras se permanezca en filas abriría la compuerta para que la política de partido invada los cuarteles. O es que, por ejemplo, podría prohibirse la entrada de los candidatos a corporaciones públicas, alcaldías o a la propia Presidencia de la República? ; sería un contrasentido porque de hacerlo se cerraría al militar la oportunidad de escoger.

En nada favorecerá a las Fuerzas Armadas que la política afecte ese entorno, ni mucho menos que en esta era de conflictos ideológicos, estos se infiltren en las filas con el voto, que es participación deliberante.

“La Fuerza Pública debe ser neutral y así debe permanecer, para bien del país”.

SALMOVAS

Opinión