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Resolución del revolcón o Troya

Con la expedición de la Resolución 6541 de abril de 2012, se desconoce el recorrido histórico positivo impuesto por la Contraloría General de la Republica, en el ejercicio del control fiscal, desde el momento que entró en vigencia la Constitución Política del 91. Se eliminó el amparo político, ejercido por los parlamentarios para sostener en los cargos a sus amigos a cambio de votos, se fortaleció la carrera administrativa, perfilando su misión en una lucha constante contra la corrupción, fortaleciendo los procesos, desempeñando un control fiscal macro, control fiscal micro, responsabilidad fiscal y participación ciudadana.

Con la restructuración del 2000, se acabó con los rezagos de la provisionalidad, se profesionalizó la entidad, se logró una planta de personal técnica, fortalecida en el marco normativo de la carrera administrativa y unas condiciones de bienestar social que le permitió a nuestros funcionarios unas mejores condiciones de vida, lo cual nos motivó a emprender una carrera hacia la educación, capacitándonos para colocar nuestros conocimientos al servicio del ejercicio institucional, y que a la postre fue fundamental en la consecución de la acreditación en la gestión de Calidad de la Contraloría General de la Republica.

Una carrera administrativa no representa únicamente estabilidad para los servidores inscritos en ella. Significa moralidad, independencia en las actuaciones y decisiones e identidad. Es sentir que la entidad nos pertenece, y por lo tanto defenderla de la corrupción, de los malos manejos, y “normas” que tienen la finalidad de socavarla, es nuestro deber y compromiso.

Con la Resolución 6541, monumento a la ilegalidad, donde la Contralora legisla, reglamenta, modifica decretos leyes; se le asesta un duro golpe a nuestra carrera administrativa y a la transparencia del ejercicio del control fiscal, al entregarle a las Gerencias Departamentales Colegiadas el poder de decisión de nuestros procesos misionales, siendo las Colegiadas, conformadas por los contralores provinciales que no son más, que cuotas políticas impuestas por caciques politiqueros, quienes los recomiendan.

La contralora con esta resolución, no solo desbordó la Ley 1474 de 2011, sino que desconoció la experiencia y capacidad de los funcionarios de carrera, y montó con los provinciales su corte, que no pueden tener el

mismo conocimiento del control fiscal, que los funcionarios que por mucho tiempo han sostenido en alto el nombre de nuestra entidad, desconociendo en las decisiones fundamentales de nuestra misión, a los coordinadores y a los profesionales que tienen a cargo la responsabilidad de los procesos auditores y los procesos de responsabilidad fiscal.

Para completar no contenta con esto, la Contralora expide la Resolución 6554 de 2012, también abiertamente ilegal, donde le entrega a las Contralorías Delegadas Sectoriales, Dependencia que no ha sido creada por la Ley 147, la competencia para adelantar el Proceso de Responsabilidad Fiscal verbal, con previo aviso al Contralor, quitándole la competencia a la Delegada de Investigaciones y entregándola a sus recomendados políticos. “Esto sí es luchar contra la corrupción”.

Al parecer la contralora se infiltro en nuestra institución como el caballo de Troya, engañando a la opinión pública con la expectativa de acabar con la corrupción, señalando la compra de carros suntuosos, pero montándose en un helicóptero cargados de contratos que apuntan como una espada inclemente en contra de nuestra carrera administrativa, y el renacer de las viejas prácticas políticas, debilitando estratégicamente nuestra imagen institucional, provocando reacciones que proyecten a futuro, reformas constitucionales que acerquen la privatización del ejercicio del control fiscal.

En la Gerencia Departamental Atlántico, ya se están acomodando los jinetes apocalípticos, en este primer episodio, cada uno quiere ser protagonista jugando un papel, amenazante, inquisidor, ofensivo.

Sin embargo, esto no es lo peor. Lo realmente preocupante es la actitud de los funcionarios y funcionarias de la Contraloría, que asistimos como espectadores silenciosos, ante semejante retroceso en el ejercicio del control fiscal, continuando como si nada estuviese pasando. Ahora nos amenazan con los hallazgos fiscales, para que las Gerencias colegiadas muestren resultados y decir a la opinión pública que ahora si estamos funcionando, que antes éramos invisibles y corruptos y justificar entonces la contratación de las auditorias privadas y el final de la C.G.R.

Compañeros, desde esta Organización hacemos un llamado a defender la Institucionalidad de nuestra Contraloría, porque a diferencia de lo expresado por la Contralora, si la sentimos nuestra. Porque nos ganamos ese derecho desde hace 30-25-20-15 años. Por eso compañeros cerremos fila, sin miedo, con la convicción de que solo la unidad y la fuerza de la movilización serán nuestros aliados en la defensa de nuestra Institución y del Control Fiscal.

ASCONTROL SIEMPRE CONTIGO
Subdirectiva Atlántico
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