Acerca del SICA y su “positiva” implementación

La Administración Morelli se ha destacado por sus desaciertos operativos, pero sin duda alguna el mayor de ellos ha sido la implementación del Sistema de Información de Control de Auditoría – SICA – bajo el pretexto de haber logrado la donación por parte de la Contraloría General de Chile de esta mal llamada “herramienta” que para nada facilita el desarrollo del proceso auditor.

Desde luego que el avance tecnológico debe incorporarse tanto a la administración pública como a los mecanismos que la CGR utilice para desarrollar la misión fiscalizadora que Constitucionalmente le está encomendada, pero ello no significa que se haga en detrimento de la calidad, celeridad, eficiencia y efectividad del proceso auditor.

Si bien el enfoque que le ha dado la actual administración al proceso auditor está dirigido a la evaluación de controles en los diferentes procesos que adelantan los auditados; aspecto discutible pero que para el tema no es suficientemente notable; el SICA no tiene la flexibilidad en su estructura para convertirse en la herramienta de registro y control de las actividades que realizan los auditores en las diferentes etapas de la auditoría. Por el contrario, los registros exigidos en SICA se convirtieron en una barrera que deben librar principalmente los auditores y líderes de auditoría; desgastándose en la estructuración y registro de datos superfluos, irrelevantes; que no aportan al proceso auditor y mucho menos reflejan la realidad del que hacer de los auditores.

La mayoría de las auditorias tuvieron que modificarse (ampliar) el término de la    Fase de Planeación, para poder ajustar la cantidad de actividades que se  piden; se  llenaron de procedimientos para poder darle cumplimiento a los objetivos, cuando del nivel central nos están llegando directamente los PROCEDIMIENTOS que se deben ejecutar.

No hay derecho que se tenga que perder el tiempo realizando tal cantidad de tareas cuando el objetivo y la finalidad es la verificación de la incorporación y ejecución de los recursos públicos, que no se pueden confirmar sino con pruebas SUSTANTIVAS, no con verificación de controles.

SICA está más cerca de ser una estrategia para la afectación negativa de la misión de la CGR, pues su tendencia es el debilitamiento del proceso auditor. Incluso, es cuestionable que se haya separado del proceso auditor a funcionarios que ostentan altas calidades profesionales, además de las personales para dedicarse a la orientación y tutoría del debido “registro” de actividades en SICA, cuando aportarían mucho más ejecutando auditorías y aportando su conocimiento al ejercicio del control fiscal.

La encuesta planteada por la administración recientemente, fue mal diseñada; había  preguntas que obligaban a escoger una opción que no era la que el auditor pensaba, estaba preparada para que su resultado fuera el esperado. Sin duda ESTUVO DIRECCIONADA.

Adicional al aporte negativo descrito, lejos de la realidad está la afirmación hecha por la Administración Morelli, que tiene la desfachatez de publicar en el CLIC que la implementación del SICA ha sido positiva y que así lo han manifestado los funcionarios de la entidad. Falso. En la misma publicación del Clic se dice que esta herramienta nada aporta al proceso auditor.

No existe en todo el territorio nacional un funcionario auditor o líder de auditoría que haya realizado un comentario positivo respecto del aplicativo SICA, por el contrario, las quejas son constantes y la inoperancia del sistema es evidente. ¿Qué se pretende con la continuidad de una “herramienta” que entorpece el cumplimiento de la gestión misional de la CGR?.

Será que a través de la famosa “herramienta” se está dando una estocada de muerte al proceso auditor, para debilitar cada vez más a la entidad de control fiscal, hasta su desaparición?

 

¡¡Por la defensa de un verdadero control fiscal!!

 

 

Bogotá D.C. Noviembre de 2013

 

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